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Revista Turistico Informativa

El Mar Menor

 

ALGO SOBRE SU ORIGEN



Bajo el descriptivo apelativo de el Mar Menor se encierra un curioso capricho orográfico que ha venido siendo uno de los símbolos que mejor identifican el litoral murciano como enclave turístico: un cordón extendido a lo largo de aproximadamente 24 km. entre Cabo de Palos y la Punta del Mojón que pone límites naturales a la laguna de agua salada conocida como Mar Menor. En su origen, lo que actualmente se conoce como La Manga del Mar Menor fue una bahía abierta al Mediterráneo; en sus extremos, escollos de rocas volcánicas fueron actuando paulatinamente como frenos de las arenas y sedimentos arrastrados por las corrientes marinas hasta conformar una columna arenosa de dunas y vegetación agreste y extensas playas bañadas por dos mares, el mediterráneo y el Menor.

La Manga es una estrecha franja de terreno cuya anchura varía entre 200 m. y 1 km. y medio. Está cortada por canales naturales que mantienen el contacto entre los dos mares; las llamadas "golas" permiten la entrada de agua del mediterráneo en la laguna. Como tal espacio se mantuvo virgen hasta la década de los años sesenta, cuando se reduce el "descubrimiento" de La Manga como enclave turístico, experimentando una transformación con la construcción y el emplazamiento de numerosos complejos de apartamentos., hoteles e infraestructuras, puertos náuticos, escuelas de vela y locales de ocio y diversión.

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DE CABO DE PALOS A LAS ENCAÑIZADAS



Puede decirse que La Manga arranca desde Cabo de Palos, una localidad marinera al más puro estilo pesquero. En su pequeño embarcadero se dibujan las siluetas y colores de los barcos de pesca cargados de artes, palangres, nasas y redes de calar; en él se puede respirar ese inconfundible aroma a sal y fresca brisa mediterránea. De Cabo de Palos destaca su faro. Sobre él, la estilizada figura de su linterna preside y guía el ir y venir de los barcos que discurren por el Mediterráneo.

El Faro de Cabo de Palos es una construcción de la segunda mitad del siglo pasado (1865), destinada a albergar la escuela de fareros, de ahí que presente en su base un edificio de gran volumen y con diferentes estancias.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



Todo el entorno del faro está rodeado por acantilados y cortados fruto de la continua erosión del oleaje mediterráneo. Desde la colina que sustenta el faro podremos contemplar una vista completa de La Manga en toda su extensión. Más allá, sobre el mar menor veremos cinco islas de origen volcánico: la isla del Barón, de propiedad privada; la Perdiguera, la isla del Ciervo, que está unida a La Manga a través de una lengua artificial de tierra, y por último dos peñones que son el Sujeto y la Redondéela. En la parte del Mar mayor aparecen la isla Grosa e Islas Hormigas. Toda esta zona es un enclave único para la práctica del submarinismo. En sus fondos aún hoy quedan vestigios de naufragios, restos de barcos de diferentes épocas que no pudieron llegar a buen puerto. Recomendamos un paseo en barco hasta la Perdiguera para disfrutar del baño en sus transparentes aguas.

Actualmente los fondos de Islas Hormigas han sido declarados Reserva Marina. Cada una de las islas posee una historia, entre la ficción y la leyenda. Invitamos a los visitantes a preguntar a los más viejos del lugar acerca de ellas; historias sobre un supuesto noble ruso en el exilio o una princesa de costumbres algo exóticas...

Desde La Manga y desde las localidades del Mar Menor salen periódicamente barcos hacia la isla, donde además de disfrutar del baño se puede degustar una peculiar "moraga" de sardinas. Conforme avanzamos por La Manga entenderemos porqué este lugar ha sido el santo y seña del turismo en la zona. Todo lo que alberga está pensado para el visitante, para hacerle la estancia más agradable.


Unas dotaciones hoteleras completas, con una red de establecimientos con la máxima calificación (un hotel de cinco estrellas y cuatro hoteles de cuatro estrellas, entre otros), situados en puntos estratégicos, complejos residenciales de apartamentos, centros de recreo, supermercados, tiendas, bares, discotecas... todo lo necesario para el que busca unas vacaciones plenas. En épocas de invierno y otoño, La Manga continúa funcionando, ya que posee una población constante durante todo el año. El invierno es ideal para los que buscan la tranquilidad, disponiendo de las infraestructuras y servicios necesarios.

Hay dos centros de diversión obligados en La Manga. Uno es la Plaza Bohemia, el punto de reunión nocturno. Heladerías, cafeterías, bares, restaurantes, un curioso mercadillo de bisutería y bagatelas. ... De allí al otro punto obligado en la noche, el Zoco, un centro neurálgico comercial y de ocio. Por la mañana, las numerosas tiendas enclavadas en él disponen de un amplio catálogo de cosas para comprar. Por la noche, los bares y disco-pubs funcionan a pleno rendimiento ofreciendo a todos quienes se acercan hasta allí buenas dosis de diversión.

Pasado el Zoco, La Manga continúa su trazado albergando urbanizaciones, escuelas de vela y wind-surf, etc. Así continúa hasta llegar al Puerto Deportivo Tomás Maestre. En él se ofrece abrigo a embarcaciones de recreo de todos los calados.
Para que las embarcaciones puedan penetrar en este Puerto, construido en el lado del Mar Menor, se agrandó artificialmente uno de los originarios canales o golas que comunicaban ambos mares. La Gola del Estacio, que contempla el paso de todo tipo de barcos y es al mismo tiempo un excelente lugar para practicar la pesca del mújol. El paso de barcos se realiza por este canal, para ello el puente que lo cruza y que permite la circulación de vehículos hasta el final de La Manga se abre facilitando el tránsito marítimo.

Si continuamos en dirección al final de La Manga, encontraremos en Veneziola, una zona de canales y golas que van comunicando tímidamente ambos mares. Es una zona poco edificada donde aún hoy pueden contemplarse tareas pesqueras tradicionales. Y de allí a Las Encañizadas; el lugar donde se mezclan de una forma natural y definitiva las aguas del Mediterráneo con las del Mar Menor.
Desde las Encañizadas, justo donde acaba La Manga puede contemplarse a lo lejos del Parque de la Salinas de San Pedro, un espacio natural protegido que alberga multitud de bellas especies como los flamencos, zampullines, gaviotas, cigüeñuelas...

Para ir de compras recomendamos acudir los domingos por la mañana al mercadillo de Cabo de Palos, donde se puede encontrar prácticamente de todo. Sugerimos visitarlo a primera hora de la mañana, para evitar aglomeraciones. En él se puede adquirir desde zapatos de piel a bajo precio hasta salazones, desde fruta hasta artesanía, prendas de vestir, plantas y un largo etcétera. Es un lugar con ese sabor auténtico que tienen los mercados populares.

Al caer la tarde es curioso contemplar desde el puente del Estacio cómo peces de todos los tamaños (mújoles, magres, doradas...) acuden al abrigo de las luces y de la calidez de las aguas del Mar Menor al mezclarse con las del Mediterráneo.

El nombre de encañizada proviene de un viejo arte de pesca designado de igual forma, un sistema de redes y maderos que formaban un laberinto donde quedan atrapados los peces.

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ALGO DE HISTORIA



Gran estanque. Pequeño mar... el llamado Mar Menor ha sido denominado durante la historia con apostillas diversas, pero todas ellas coincidentes en relatar un fenómeno que la naturaleza configuró como una gran laguna litoral -en su origen una bahía abierta- de 170 kilómetros cuadrados de aguas saladas y cálidas. Desde tiempos lejanos la riqueza de sus aguas, la benignidad del clima y la belleza del paraje en su conjunto atrajeron las miras de diversos pueblos. Iberos y fenicios y, tiempo más tarde, árabes unen su historia a la del Mar Menor. En época musulmana era conocido como Mar Chico, eligiendo la actual población de Los Alcázares (de Al-Ksar, ' literalmente lugar residencial ') para fundar sus casas de recreo. Las continuas "escaramuzas" de piratas procedentes de Argel obligaron a construir torres de vigilancia -actualmente se conservan algunas como la de El Ramé o Rami-. Hasta el siglo XVIII la zona estuvo ocupada únicamente por pobladores dedicados a la pesca y a la explotación de las salinas. Desde el s. XIX, estos núcleos se transformaron progresivamente en centros de recreo y solaz para los habitantes de la huerta, que fijaban su residencia estival junto a la costa, atraídos en última instancia por las propiedades curativas de sus salobres aguas. Aún hoy el Mar Menor se mantiene fiel a este concepto de "estancia residencial" caracterizada por el descanso y la tranquilidad.

DE PLAYA HONDA A LAS SALINAS DE SAN PEDRO



El Mar Menor puede considerarse como uno de los centros turísticos más importantes del Mediterráneo. Si bien La Manga sigue manteniendo una condición más cosmopolita, en el sentido de centro neurálgico del turismo nacional e internacional, el Mar Menor, progresivamente, ha ido tendiendo a dar cabida a ese otro tipo de turismo con más apego a la tradición estival y marinera, un turismo de pueblo costero, de paseos y de vivencias que se van sucediendo generación tras generación.

Todos estos núcleos turísticos cuentan con Clubes Náuticos que registran una importante actividad en periodo estival, siendo el punto de encuentro ideal para todos los amantes de la navegación

Desde prácticamente todas las localidades costeras (Los Urrutias, Los Nietos, Santiago de la Ribera, Los Alcázares, Lo Pagán y La Manga) se organizan travesías y excursiones diarias por el Mar Menor, realizando una parada en Isla Perdiguera.

Para entender la verdadera esencia del Mar Menor iniciaremos nuestro recorrido desde su vértice más meridional, desde la zona donde la costa traza dos caminos que se bifurcan, uno el de La Manga y otro el de los núcleos y urbanizaciones costeras que viven volcadas hacia la laguna. Playa Honda, Mar de Cristal e Islas Menores constituyen los primeros enclaves. Zonas de "veraneo" tradicional de los habitantes de la comarca, en ellas lo primordial es el ambiente familiar junto con ese turista fiel que, año tras año, repite estancia en un intento de búsqueda de un entorno plácido y tranquilo. A escasamente 1 km. de Islas Menores encontramos Los Nietos, un pequeño pueblo pesquero que experimenta en verano una plena ocupación.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



Saliendo de Los Nietos, por carretera o simplemente dando un largo paseo por la playa, llegaremos a Los Urrutias. Aquí se respira el mismo aire de sabor familiar del que participa toda esta zona de veraneo local. En los Urrutias se encuentra el Club de Regatas Mar Menor.
De los Urrutias continuamos bordeando el Mar Menor hasta alcanzar la primera gran localidad mar menorense. Justo en el centro de este litoral interior se encuentran Los Alcázares. El pueblo es un centro turístico donde se respira todavía cierta brisa señorial. Las casas de dos plantas que se suceden a lo largo de su paseo marítimo recuerdan aún esos días de verano de principio de siglo, con una población que acudía desde la capital hacia la costa buscando el abrigo y la salubridad de estas cálidas aguas. De aquella época se conserva aún en funcionamiento del Hotel de la Encarnación.

En el Hotel de la Encarnación se emplea un peculiar sistema termal, mediante el cual el agua del mar se calienta en una caldera y por un sistema de tuberías es llevada a las salas de baño, donde pueden admirarse aún unas curiosas bañeras de mármol.

Urbanizacion del Mar Menor
De Los Alcázares a Santiago de la Ribera encontramos el Aeropuerto de Murcia-San Javier, así como el Centro de Alto Rendimiento "Infanta Cristina", el lugar donde deportistas de élite acuden para conseguir una óptima preparación a la hora de afrontar la alta competición. Aunque a él concurren todo tipo de deportistas, el centro está principalmente orientado hacia los deportes náuticos. Los Narejos marca el límite con el término municipal de San Javier, una localidad que consigue acariciar la costa gracias a su pedanía de Santiago de la Ribera. En ella durante el verano la población se multiplica en virtud de su oferta hotelera. Aquí tiene su sede la Academia General del Aire.

Lo Pagán completa el recorrido costero por el Mar Menor. Un centro de vacaciones con múltiples urbanizaciones para dar acogida a toda la demanda turística.
Aún resta visitar un último punto antes de dar por cumplido nuestro iltinerario. Nos referimos a las Salinas de San Pedro del Pinatar. Ellas son las que realmente cierran el circulo viajero por la zona del Mar Menor y La Manga. Utilizadas ya desde tiempos de los árabes, las salinas son, amén de una explotación industrial, un espacio natural protegido. El acceso puede abordarse desde el molino de Quintín hacia el de la Calcetera y contemplar, a partir de ese punto, los estanques de evaporación de agua que dejan al descubierto la sal o bien regocijarnos con la visión de las diferentes especies de aves migratorias que viajan a estos parajes para cumplir con sus ciclos de reproducción y cría.

Otros "balnearios" famosos los encontramos aquí, pero poco o nada tienen que ver con los establecimientos hoteleros que comparten su mismo nombre, ya que son unas pasarelas que se internaban en el mar, sirviendo a principios de siglos de solarium y de vestidores, para que sobre todo las damas disfrutaran de un baño privado, huyendo de las miradas indiscretas. Estos balnearios han sido considerados como una de las estampas más genuinas de la zona.

En este punto y aprovechando un paraje de aguas mansas y escaso fondo, junto al solitario molino de las salinas de las Charcas, es habitual contemplar a diferentes grupos de gentes ir a bañarse y embadurnarse de lodos. Estos barros negruzcos son fruto de los sedimentos que las aguas cálidas repletas de sal van depositando en el fondo y tienen fama de ser un remedio casi infalible contra el reúma, la artrosis y el envejecimiento de la piel.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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LA MANGA Y EL MAR MENOR
 PARAÍSO DEPORTIVO



El entorno que engloba La Manga y el Mar Menor es uno de esos lugares privilegiados para la práctica de actividades náuticas. Bases náuticas perfectamente equipadas, alojamientos, posibilidad de todo tipo de prácticas deportivas y de actividades al aire libre y, sobre todo, una climatología excepcional hacen que la zona de La Manga y el Mar Menor se haya convertido recientemente en Estación Náutica; pocos lugares del mundo disponen de unas condiciones similares. Más de 3.000 horas de sol se reparten a lo largo del año, creando un ambiente plácido incluso en invierno con temperaturas medias que oscilan entre los 15 y 20º.

En toda esta zona próxima a La Manga y el Mar Menor, los amantes del treking o el climbing disfrutarán de lugares idóneos para la práctica alternativa de estas actividades deportivas, ofreciendo el entorno parajes donde el medio natural mantiene todavía su condición más intacta. Asimismo, se puede disfrutar con la práctica ecuestre en los diversos picaderos de los alrededores.

La Manga ofrece la posibilidad de que el bañista elija entre dos mares. A un lado, las cálidas y apacibles aguas del Mar Menor con playas como la Cala del Pino, la de El Galán o El Pedruchillo. Al otro lado, a pocos metros, las aguas del Mediterráneo con palyas como las de Punta del Estacio, Ensenada del Esparto, Galúa, etc. Muy cerca del enclave turístico que comprende La Manga y el Mar Menor, el visitante puede encontrar, en lo que es el litoral mediterráneo de Cabo de Palos en dirección a Cartagena, lugares con un encanto peculiar: calas, ensenadas, acantilados y playas, como por ejemplo las albergadas dentro del Espacio Natural Protegido de Calblanque. Un auténtico paraíso natural.

 

 

 

 

 
 
 
 
 
 

 

 
Costa del Mar Menor

 


Por su propia condición de enclave entre dos mares, La Manga es el lugar idóneo para la práctica de los deportes relacionados con la náutica. Escuelas de vela y ski con cursos periódicos, windsurf, catamaranes. En el Mediterráneo disfrutarán los que prefieren un fuerte oleaje para deslizarse con las tablas de windsurf; además, toda la costa ofrece una serie de zonas óptimas y perfectamente delimitada para la práctica del submarinismo, como Cabo de Palos y las profundidades rocosas junto a la isla Grosa.

Por contra, en las cálidas aguas del Mar Menor, con una profundidad máxima de 7 metros, se encuentran las condiciones y los medios idóneos para quienes gocen con el placer de la navegación libre o en grupo, participando en apasionantes regatas: clubes náuticos, clubes de playa, escuelas de vela y escuelas municipales y nacionales de piragüismo. Todo lo necesario para los amantes de la navegación.

Muy cerca de La Manga, en la localidad de Los Belones, existe un importante complejo para la práctica del Golf con tres campos y 54 hoyos; además dipone de pistas de tenis, campo de prácticas para iniciación al golf y gimnasio. Una oferta integral deportiva en un bello marco natural. En la misma zona, también existen dos centros hípicos, para quienes opten por un relajante paseo a caballo.

La Manga es un centro turístico que alberga visitantes de todos los países y zonas de la geografía española; por ello, la diversidad gastronómica que ofrece abarca todas la preferencias y gustos culinarios. Pueden encontrarse pizzerías, burguers, marisquerías, etc. Quizás lo más original sea degustar los platos originarios de la zona, sobre todo los elaborados con pescados y mariscos de la costa y, antes de nada, los del Mar Menor: exquisitos langostinos, la dorada a la sal o a la espalda, el mújol, la lubina y los arroces como el caldero o la paella de marisco.

 

 

 

 

 

 

 

 

FIESTAS



Si patrimonio de La Manga son las fiestas creadas exclusivamente para la animación de las noches de verano -en las discotecas de la zona se suele celebrar con frecuencia todo tipo de eventos como las famosas fiestas de la espuma-, la verdadera esencia festiva de las gentes pobladoras de la zona se encuentra en las localidades marineras esparcidas a lo largo del Mar Menor. Desde Los Alcázares hasta San Pedro del Pinatar encontrarán fiestas de gran arraigo. Las tradicionales procesiones marítimas tienen lugar el 16 de julio en Lo Pagán y el tercer domingo de este mismo mes en Santigo de la Ribera. En Los Alcázares se celebra la Fiesta del Mar entre el 1 y el 15 de agosto, finalizando con la procesión marítima de la Virgen de la Asunción. Durante la segunda quincena de agosto tiene lugar la Semana Internacional de la Huerta en Los Alcázares, declarada de Interés Turístico Regional. Junto al Festival de folklore hay muestras de artesanía y gastronomía propias de la huerta. El mes se cierra con el Certamen Internacional de Teatro del Mar Menor, en San Javier. Fuera del período estival hay celebraciones tan diversas como la romería de San Blas en Santiago de la Ribera en febrero o el día del caldero, el 12 de octubre en Los Alcázares.

Es digna de mención también la celebración a principios de julio de las fiestas populares en Cabo de Palos, con regatas y distintas verbenas populares, así como la célebre romería al monasterio de San Ginés de la Jara, en la segunda quincena de agosto, (a unos 5 km. de Los Belones en dirección a Cartagena), donde acuden gentes de toda la comarca, a lomos de sus caballos o conduciendo engalanados carruajes.

Fuente: Región de Murcia. Consejería de Turismo y Cultura